Elche ciudad creativa

En la sociedad actual, el conocimiento, la creatividad, la capacidad de innovación y la actividad emprendedora de los seres humanos se han convertido en motores de enriquecimiento personal, de avance social, de crecimiento económico y de desarrollo urbano.

Estamos viviendo una nueva etapa, en la que el talento y las ideas de las personas juegan un papel fundamental en el éxito de las organizaciones y de las ciudades, en el progreso individual y colectivo, en el crecimiento económico y en el desarrollo urbano.

En el mundo de cambios que vivimos, el principal medio de producción es el cerebro humano, es el conocimiento, fundamental para que las organizaciones y las ciudades se diferencien, sean distintas, para innovar y poder llegar a ser únicas y resultar altamente competitivas; y para ello necesitan desarrollar actividades inusuales, diferentes, innovadoras, impredecibles, sorprendentes.

En el ámbito urbano, se puede afirmar que las “ideas” de la ciudadanía son el principal activo de la ciudad. Son las personas las que son creativas y lo son en función de la densidad de las relaciones, en cantidad y calidad, que establecen.

La creatividad se socializa en el entorno urbano

Como reconoce el prestigioso geógrafo urbanista JORDI BORJA, la creatividad, sea cual sea su origen, se desarrolla y se socializa en un entorno urbano y para ello juegan un papel trascendental los espacios públicos bien diseñados que favorecen las relaciones ciudadanas y un ambiente liberal que fomenta nuevas formas de pensar y de hacer las cosas.

La propia Comisión Europea ha puesto de manifiesto en su “Sexto informe de situación sobre la cohesión económica y social”, que la creatividad y la innovación poseen una dimensión territorial fundamental, al indicar que la mayor parte de las ideas se generan por interacción humana, resultando esencial las ciudades como espacio de encuentro, de intercambios y de relaciones interpersonales.

La creatividad, la innovación y el conocimiento tienen por tanto una dimensión urbana, ya que su localización predilecta, desde los orígenes de la civilización, han sido las ciudades, porque el talento para fructificar necesita entremezclarse como sólo se puede hacer en el marco de convivencia de la ciudad. Además, el talento demanda entornos urbanos de alta calidad ambiental, estética y paisajística.

 

Lo que realmente “mueve” a las ciudades son las ideas de sus ciudadanos y ciudadanas que tienen que ser incorporadas a la gobernabilidad urbana por los agentes y dirigentes locales.

Las ciudades son espacios en los que las personas crean, innovan y emprenden; y, en los que se concretan políticas urbanas orientadas al desarrollo local en términos económicos y sociales.

La ciudad, escenario básico para la cratividad y la innovación

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), las zonas urbanas son los principales espacios de cultivo para el desarrollo de nuevas estrategias, políticas e iniciativas destinadas a que la cultura y la creatividad se conviertan en una fuerza motriz para el desarrollo sostenible y la regeneración urbana, a través de la estimulación del crecimiento y la innovación y la promoción de la cohesión social, el bienestar de los ciudadanos y el diálogo intercultural. La creatividad resulta esencial para que las ciudades respondan a los principales retos con que se enfrentan, como la crisis económica, el impacto ambiental, el crecimiento demográfico y las tensiones sociales.

La ciudad se presenta, por tanto, como escenario básico para la creación y la innovación, y la cultura como un factor identitario y diferenciador y como un instrumento que puede desempeñar una importante función de regeneración y transformación urbana.

Desde el Ajuntament d’Elx se quiere utilizar la gestión urbana estratégica con la finalidad de crear las mejores condiciones económicas, sociales y territoriales para favorecer el progreso, la calidad de vida y el bienestar de nuestra ciudadanía, resultando esencial para ello promover la creatividad como motor de innovación y como factor clave para el desarrollo de las competencias personales, profesionales, empresariales y sociales.